viernes, 18 de marzo de 2011

Thoughts of inferiority

Debo admitir que soy parte de ese grupo de personas que no sabe que hacer consigo misma.
Si, yo soy de los que terminaron el colegio sin la mas pálida idea de que hacer.

Ni siquiera puedo definir como me siento... confundida, desconcertada, enojada o simplemente ajena a todo; como si fuera un simple espectador en este momento y no pudiera tomar la decisión correcta; no porque no quiera, simplemente todavía no caigo en que de ahora en adelante yo paso a ser responsable directa de todas mis decisiones.

No me siento preparada, y lo que mas me molesta de todo esto es estar segura de que todos/as mis compañeras/os se sintieron igual y aun así lo superaron en un tiempo mínimo.
¿Porque no puedo hacer lo mismo y abandonar semejantes miedos infantiles?

No puedo evitar sentir miedo de que los otros tomen mi actitud como "vaga" o algo por el estilo; no puedo evitar sentirme mal cuando preguntan a mi vieja que estoy estudiando,

No se que me hizo pensar que tomándome un año mas iba a estar lista... nunca confíe en el paso del tiempo como una solución; pero aun así creí por alguna razón que iba a cambiar algo e iba a pensar claramente lo que no logre pensar en 18 años.

En que estaba pensando?... O mejor dicho... Estaba realmente pensando?
Termine por recibir una lección nada amigable lo había dicho...
Me di cuenta de que puse en práctica lo que estaba evitando; por lo cual me ya conformo parte de eso que tanto temo.
Si, esto que estoy recibiendo no es más que la responsabilidad de haber tomado una decisión errónea;
El haber pensado que iba a estar mejor de esta manera me robo un año.
Si, si antes tenía sentimientos de inferioridad hacia los otros... hoy los confirmo.

Ellos/as están un año al frente mío.


miércoles, 9 de marzo de 2011

Experiencia, madurez o Estupidez?

Me pregunto cuando pasó...
Cuando fue que deje de intentar...
Aunque probablemente nunca intente realmente nada...

Este año deje de repetirme el mantra de «Este año es diferente. Éste año va a ser distinto»...
No se ni tampoco busque las razones...

Aunque es inevitable preguntarme si es debido a la experiencia o a la madurez.
Aunque si lo pienso, mi definición de madurez es la de un conjunto de experiencias.

¿Abran bastado 18 años de estupidez para aceptar finalmente que la frase “Este año va a ser diferente” no es un conjuro que va a hacer todo por mi sin que yo mueva un pelo para hacer realidad esa diferencia?

Al fin entendí que no solamente soy lo que hicieron.
Soy lo que me obligue a ser...

Si; este ser que solamente esta sentado, succionando aire y ocupando espacio es finalmente producto de mi propia estupidez.

Me di cuenta de esto a principios de este año. (MENTIRA... la verdad es que muy adentro Mio siempre supe que no soy mas que una mete culpas).

Como bien decía, este año ni siquiera pensé en cambiar o evolucionar de alguna manera... ¿y saben que? Se siente exactamente igual a los otros años...
Lo que significa que nunca me esforcé realmente en cambiar absolutamente en nada.

Y lo mas estúpido es que a pesar de esta gran revelación (si, estoy siendo sarcástica), no pienso ni planeo hacer nada.
Si, ahora que entendí que la raiz de todos mis males no es mas que mi propia cabeza; no pienso hacer nada para modificarlo.

Realmente soy una idiota, en todos los sentidos.

Al parecer sigo con mi genial plan de “aprender cosas sobre la vida y no aplicarlas para mejorar la mia”.

domingo, 6 de marzo de 2011

La Envidia para mi es...


La envidia para mi es... es como una especie de planta.
Si, una planta.
Una planta de hojas verdes, casi fluorescentes, que hecho raíces en mi médula.

Día tras día se encarga de realizar una conversión de sentimientos positivos en emociones toxicas.

 
A diferencia de una planta común, esta no es autosuficiente; pues sin mi no existiría.

Podríamos decir que es un parásito, pero no es del todo malo.
Es una especie de mutualismo incomprensible.

Se alimenta de los logros ajenos y su crecimiento esta indiscutiblemente ligado a estos.

A veces puedo sentir perfectamente como trepa hasta abrazar mi cerebro y meterse en todas y cada una de las fisuras.

Si, si tuviera que definirlo seria una enredadera.

Ahí comienza su trabajo mas detallado... enroscándose y creando una presión indescriptible en mi cabeza; capaz de romper el equilibrio apenas dispuesto por mi persona.
Si... ese equilibrio superficial que supe fabricar con materiales que fácilmente se doblegan ante cualquier pensamiento negativo.

En esos momentos siento que voy a explotar.
NECESITO hacerlo.

Y así, ya sea escribiendo, llorando, o pataleando; logro cortar esta planta por un periodo de tiempo.
Pero supongo que forma parte de mí, no sabría ni podría extirparla de raiz...

"La envidia es una declaración de inferioridad" decía Napoleon.
Si, podría ser...
Me pregunto si en el momento en el que me empecé a sentir inferior le deje la puerta abierta.

Me pregunto si la verdadera raíz reside ahí... en la costumbre que adquirí de sentir que las otras personas son mejores.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Sal con una chica que lea

Sal con una chica que lea


Sal con una chica que gaste su dinero en libros en vez de ropa. Ella tiene problemas de espacio en su clóset porque tiene demasiados libros. Sal con una chica que tenga una lista de libros que quiere leer, que tenga un carnet de biblioteca desde que tenía doce años.
Encuentra una chica que lea. Sabrás que lo hace porque siempre tendrá un libro por leer en su cartera. Ella es ésa que mira amorosamente sobre los estantes en la librería, la que llora calladamente cuando encuentra el libro que quería. 





¿Ves a esa chica extraña olfateando las páginas de un libro viejo en una librería de segunda mano? Ésa es la lectora. Nunca pueden resistirse a oler las páginas, especialmente cuando están amarillas.







Ella es la chica que lee mientras espera en esa cafetería al final de la calle. Si echas un vistazo a su taza, la crema está flotando en la parte de arriba porque ella está ya como absorta. Perdida en un mundo creado por el autor. Siéntate.  Quizás te dé una mirada penetrante, porque a la mayoría de las chicas que leen no les gusta ser interrumpidas.  


Pregúntale si le gusta el libro.
Cómprate otra taza de café. 

 



 
Hazle saber lo que realmente piensas de Murakami. 
Ve si pasó del primer capítulo de La Comunidad. 
Entiende que si te dice que entendió el Ulises de Joyce, sólo lo está diciendo para sonar inteligente.  

Pregúntale si ama a Alicia, o si le gustaría ser Alicia.










Es fácil salir con una chica que lee. Dale libros por su cumpleaños, por Navidad y en los aniversarios. Dale el regalo de las palabras, en poesías, en canciones. Dale a Neruda, a Pound, a Sexton, a Cummings. 

Déjale saber que entiendes que las palabras son amor.









Entiende que ella sabe la diferencia entre los libros y la realidad pero, por Dios, ella está tratando de hacer su vida un poco más como su libro favorito. Nunca será tu culpa si ella lo hace.


Ella tiene que intentarlo, de algún modo.

 Miéntele. Si entiende de sintaxis, entenderá que necesitas mentir. Detrás de las palabras hay otras cosas: motivación, valor, matiz, diálogo. 

No será el fin del mundo.







 
Fállale.  
Porque una chica que lee, sabe que el fracaso siempre lleva al clímax.  
Porque son chicas que entienden que todas las cosas llegan a un fin. 
Que siempre puedes escribir una secuela. 
Que puedes comenzar una y otra y otra vez y aún ser el héroe. 
Que la vida está destinada a tener uno o dos villanos.







 ¿Por qué tener miedo de todo lo que no eres? Las chicas que leen entienden que la gente, como los personajes, se desarrollan.  
Excepto en la serie de Crepúsculo.










Si encuentras una chica que lee, manténla cerca. Cuando la encuentres despierta a las dos de la mañana, apretando un libro contra su pecho y sollozando, hazle una taza de té y abrázala. Puedes perderla por un par de horas, pero siempre regresará contigo

Hablará como si los personajes en el libro fueran reales, porque, por un rato, siempre lo son.









Le propondrás matrimonio en un globo aerostático. O durante un concierto de rock. O muy casualmente, la próxima vez que esté enferma. Por Skype.

Sonreirás tanto que te preguntarás por qué tu corazón no ha explotado y sangrado por todo tu pecho todavía. Escribirás la historia de sus vidas, tendrán niños con nombres extraños y gustos todavía más extraños

Ella le presentará a tus niños al Gato en el Sombrero y a Aslan, quizás el mismo día. Caminarán juntos el invierno de su vejez y ella recitará a Keats en voz baja mientras tú te sacudes la nieve de las botas.







Sal con una chica que lee, porque te lo mereces. Te mereces una chica que pueda darte la vida más colorida imaginable. Si tú sólo puedes darle monotonía, y horas duras y propuestas a medias, entonces estás mejor solo. Si quieres el mundo, y los mundos más allá de éste, sal con una chica que lea.

O mejor aún, sal con una chica que escriba.



Rosemary Urquico 
(Gracias Eve por etiquetarme en la nota)